Una buena campaña también trae nuevos desafíos.
Las lluvias y mejores condiciones potenciaron el crecimiento de malezas, sumado a un banco de semillas que viene acumulándose de campañas anteriores.
Hoy esto se traduce en mayor presión, menos ventanas de trabajo y la necesidad de estrategias más integradas.
Monitoreo constante, decisiones a tiempo y manejo eficiente son claves para sostener la producción.